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El
autismo hace parte de los trastornos que impiden el desarrollo.
Son trastornos graves y precoces, caracterizados por retrasos y
alteraciones de la evolución de los capacidades de las
interacciones sociales, cognoscitivas y de la comunicación.
Según la clasificación
internacional de las enfermedades y el DSM-IV(Manual
diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales Cuarta
Revisión), los síntomas que definen el autismo son los
siguientes:
- Un comienzo precoz de los
trastornos, antes de los 3 años.
- Trastornos graves de las interacciones sociales.
- Anomalías graves de la evolución del lenguaje .
- El carácter limitado, repetitivo y estereotipado de los
comportamientos, de los intereses y de las actividades.
- Respuestas sensoriales anormales, por hipersensibilidad o
hiposensibilidad.
Está claro, que el Método Tomatis
representa solamente uno de los numerosos accesos posibles
destinados a la educación del niño autista, y en ningún caso
resulta siendo la única solución para tratar el autismo.
No obstante, puede ser un aliado muy útil en la lucha contra
este trastorno, porque puede ayudar muy eficazmente a la
persona autista en varios aspectos.
En primer lugar, se tiene que hacer un trabajo importante con
la voz de la madre: vamos a sumergir de nuevo al niño en el
universo intrauterino para tratar de inducir en él, un deseo
de comunicar.
Al transmitir la voz de la madre con una gran participación
por vía ósea, la idea es despertar en el niño, el conocimiento
de un vínculo primordial e indefectible que él tocaría desde
el interior.
Es muy interesante observar una gran capacidad de regulación
por medio de la voz materna: frecuentemente, el niño se
tranquiliza instantáneamente al escucharla, y nos da la
impresión de que recuerda y reconoce esta voz.
Concretamente, tenemos que ponernos en contacto con el niño,
estimulándolo con un trabajo muy específico por vía ósea. Este
trabajo va a contribuir a precisar la definición del esquema
corporal, porque la percepción de la estructura ósea hace
nacer una conciencia de unidad de la estructura del cuerpo.
Además, el trabajo por vía ósea va a aumentar la sensibilidad
de las respuestas cutáneas y de esta manera, la conciencia de
un revestimiento corporal. Este fortalecimiento de la piel va
a su vez influenciar una receptividad más grande a todos los
fenómenos vibratorios, y especialmente a los sonidos
relacionados con la voz.
Por otra parte, al despertar el contacto cutáneo y por ende
táctil, tenemos que estimular el contacto visual, porque
existe una especie de analogía funcional entre estos dos
sentidos. La mirada se volverá entonces más exploradora, y el
niño va a comenzar a �palpar� con la mirada su medio
ambiente visual.
Por último, toda la cara se vuelve más expresiva y el niño va
a comenzar a utilizar y a dominar los aspectos no verbales de
la comunicación, como ciertas mímicas.
Cuando el oído está regulado correctamente por por vía ósea,
habrá más desaparición o disminución de los pasos brutales,
observados con frecuencia desde una hipersensibilidad hasta
una hiposensibilidad auditiva.
En un plano verbal, cuando el niño ya habla , un aumento de la
volubilidad aparece, así como una mejoría de las
características expresivas del lenguaje, utilizando de una
manera más apropiada los contornos entonativos.
Finalmente, este enfoque que es multisensorial, será mucho más
eficaz, que la estimulación auditiva, generadora de un
aumento importante de los recursos energéticos, permitirá
yugular la angustia tan fuerte de la cual sufre el niño
autista.
Este modo de acción sensorial es muy importante, porque va a
contribuir en el niño a la construcción de la representación
de una coherencia de su propio cuerpo, y de sus relaciones
con el medioambiente.
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