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La disfasia es un trastorno
específico del desarrollo del lenguaje oral. Es específico en el
sentido en que no se puede explicar, ni por falta de
inteligencia, ni por un déficit sensorial, ni por un
medioambiente socioeconómico desfavorable, ni por un trastorno
afectivo importante, aunque todos estos elementos puedan
evidentemente empeorar el problema.
Las disfasias
pueden tomar formas muy variadas de un niño a otro. Pueden
influir, ya sea en la vertiente expresiva del lenguaje de manera
general, o al mismo tiempo, en las vertientes receptivas y
expresivas.
En ningún caso,
deben ser asimiladas con un simple retraso de lenguaje, en el
cual hay un desfase de las etapas del desarrollo normal del
lenguaje, el niño tiene entonces un discurso que corresponde a
el de un niño más joven.
El Método Tomatis, asociado con una rehabilitación de modo
ortofónico, puede tener una acción muy positiva en algunos tipos
de disfasias: las de tipo expresivo, que se caracterizan por una
comprensión casi normal, una buena fluidez verbal, pero con
grandes dificultades de articulación de los sonidos el interior
de la frase, lo que hace que el discurso del niño sea difícil e
incomprendido por sus allegados. Este tipo de distorsiones
implica frecuentemente errores de selección o de posición de los
fonemas en la silaba o la palabra (por ejemplo, 'braca' por 'barca',
o 'efelante' por 'elefante').
La mayoría de
las veces, el niño, después de una rehabilitación de sus
trastornos del lenguaje oral, será disléxico, lo que necesitará
la continuación de un proceso a través de varias sesiones
suplementarias de rehabilitación de la escucha. |