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La dispraxia es una patología de la
planificación y de la automatización des gestos aprendidos:
hacer un nudo de cordón, comer con cubiertos, hacer ciclismo,
escribir correctamente?
El niño
dispráxico es un niño lento y torpe, que hace caer o que rompe
todo lo que toca, que necesita ayuda para vestirse, al que le
cuesta mucho escribir, que no puede comer correctamente, y que
tiene muchas dificultades para organizarse.
Entonces, es un niño que no puede grabar en su memoria, gestos
rutinarios y que va a encontrar dificultades frente a la
ejecución de gestos cotidianos y fáciles. La realización de
estas actividades cotidianas, más o menos bien hechas, exige de
su parte, una movilización muy importante, lo que provoca, un
gran cansancio.
Por otro lado, la inteligencia del niño, su memoria verbal y sus
capacidades de comunicación, no son de ningún modo alteradas.
La dispraxia se puede presentar de numerosas formas,
dificultades que conciernen:
- Las actividades de ensamblaje (juegos de legos, mecánicos,
rompecabezas).
- La utilización y la manipulación de objetos y de herramientas
(utilizar un destornillador)
- La realización de gestos simbólicos o mimar una verdadera
utilización de objetos (fingir tocar piano, decir adíos con la
mano?)
- La selección o la orientación correcta de la ropa, cuando se
viste.
- La realización des los gestos que tienen que ver con la
fonación y el rostro (silbar, hacer muecas)
El trastorno más evidente y que siempre está presente es la
disgrafía: la realización del gesto de escritura (la
caligrafía) está bastante perturbada, y con frecuencia
difícilmente legible o al menos difícilmente comprensible.
Además, en general, las dispraxias están acompañanadas de un
trastorno visuoespacial: a la torpeza del gesto, se asocia
una dificultad para organizar la mirada, y para estructurar el
espacio.
El niño tiene muchas dificultades para contar un conjunto de
elementos sin equivocarse, salta palabras o líneas, durante la
lectura, sitúa difícilmente los diversos elementos de un
esquema, o de una figura geométrica las unas comparadas con
las otras, y también puede difícilmente distinguir la derecha
de la izquierda.
Estas distorsiones de la organización espacial y de la mirada,
aparecen por causa de una discalculia, pero el razonamiento
lógico está presente.
El Método Tomatis, asociado con la intervención de un
especialista en psicomotricidad o de un ergoterapeuta puede,
mejorar considerablemente mejorar los síntomas de los que
sufre el niño dispráxico, gracias a la estimulación de los
circuitos que hacen intervenir, el vestíbulo asociado con el
cerebelo.
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