Lenguas
Extranjeras
La totalidad de las lenguas habladas por los seres humanos, se
caracterizan por una gran diversidad sonora, porque existen en el
mundo casi 600 sonidos consonánticos y 200 sonidos vocálicos. Sin
embargo, cada lengua utiliza solamente un número limitado de sonidos
de base llamados “fonemas”.
El Fonema es la unidad sonora más pequeña que permite crear una
diferencia de sentido entre dos palabras (por ejemplo entre 'sol' y
'sal').
Durante su evolución, el niño va a tener que seleccionar, los
elementos sonoros compatibles con el medio ambiente lingüístico, y
dejar a un lado los que no se encuentran en las estructuras
fonéticas que percibe en su entorno habitual: va a tener una
codificación lingüística ajustada a las estructuras sonoras de su
propia lengua.
Pero esta codificación, como es específica a cada lengua, va a
frenar rápidamente el aprendizaje de una lengua extranjera en la
medida en que no es conforme con las estructuras sonoras de la
lengua materna interiorizada desde la primera infancia.
Así, todo proceso de aprendizaje lingüístico debería tener como
primer objetivo liberar tanto como sea posible, a la persona de sus
esquemas lingüísticos interiorizados, ayudándola al mismo tiempo a
apropiarse al máximo de las estructuras sonoras lingüísticas de la
lengua que debe aprender.Hasta donde se sabe, actualmente, existe solamente una técnica que
se basa totalmente en este pre-requisito indispensable: el Método
Tomatis.
La noción de integración lingüística.
Para Tomatis, una lengua es en primer lugar, una música, es decir un
conjunto de ritmos y de sonidos. En efecto, cada lengua es definida
por una zona de frecuencia privilegiada para un análisis lingüístico,
llamado 'Ancho de Banda'.
Esta última corresponde, en cierto modo, a un fenómeno de atracción
de la escucha hacia las zonas sonoras (frecuenciales) específicas.
Así para una lengua dada, el peso perceptivo más importante se
encuentra en la zona de las frecuencias.
El objetivo del Método Tomatis consiste precisamente en darle a cada
persona que desea aprender una lengua extranjera, la posibilidad de
apropiarse de las entonaciones y la sonoridad auténticas de la
lengua estudiada, contenidas en su Ancho de Banda.
Este parámetro sonoro constituye el sustrato fonológico fundamental
en el cual todas las adquisiciones (léxicas, sintácticas y
semánticas), van a grabarse. Es, este primer engrama el que se
denomina 'integración lingüística', y que se trabaja durante los
períodos lingüísticos con el oído electrónico.
A este proceso fundamental, para el que lo desea, se puede añadir un
aprendizaje saber - hacer conversacionales con un profesor de lengua
materna y con el oído electrónico, es decir que, en las mejores
condiciones permitan al mismo tiempo, recibir y reproducir las
palabras y las frases de la lengua, acomodándose perfectamente a sus
características rítmicas y sonoras.